jueves, 21 de julio de 2016

RECICLAR ALUMINIO



RECICLAR ALUMINIO


En primer lugar tendremos que saber que el aluminio es un metal no ferro magnético que puede ser reciclado infinitas veces sin perder sus propiedades.
Es muy importante su reciclaje ya que una simple lata de refresco tarda aproximadamente 500 años en desaparecer, es decir, más de 5 generaciones. La energía empleada para realizar un simple lata equivale a tener encendido un televisor durante 2 horas.

El primer paso para reciclar el aluminio consiste en separarlo de los posibles metales que vengan mezclados con él para que su valor económico sea superior, más tarde es prensado y enviado a la función.
Las latas de refresco o de comida preparada están hechas de aluminio y consumen 25 millones de toneladas este año y se pueden hacer numerosos tipos de adornos como lámparas o adornos navideños. Con 5 latas de aluminio se puede fabricar un aerosol y con 9 latas de reserva se fabrica una lata de petanca y con 8 botes de reserva una olla de cocina.
Los gestores de residuos, como es el caso de Recemsa, reciclamos todo tipo de aluminio.

Fuente:

miércoles, 20 de julio de 2016

RECICLAJE EN VERANO

RECICLAJE EN VERANO

A pesar de las campañas publicitarias realizadas durante el verano sobre la importancia del reciclaje el calor y el cansancio disminuyen las ganas de reciclar.
A lo largo de todo el año en España un 95% de ciudadanos afirman llevar ámbitos de reciclaje. Sin embargo, con la llegada del verano el porcentaje de ciudadanos que reciclan desciende hasta un 12%, quedándose en 83% de población que recicla. Mayoritariamente los que dejan de lado el reciclaje son los residentes en el centro de la ciudad, hasta un 27% de la zona reconoce que abandona el reciclaje durante el verano.

No obstante, las plantas de reciclaje de chatarra están abiertas la mayor parte del tiempo del verano, incluso algunas, como es el caso de RECEMSA, no cierran en el periodo de vacaciones para poder atender a sus clientes el mayor tiempo posible.


Lo más reciclado en el tiempo de verano es el vidrio, gran parte del material que se recicla surge durante los meses de junio a septiembre, reciclando un 35% del material reciclado anualmente.
Principalmente los que dejan más de lado el reciclaje suelen ser las familias debido al cansancio y a la pereza, cosa que no sucede en la mayoría de las empresas.

Fuentes:


jueves, 7 de julio de 2016

China saca partido a la chatarra

El negocio global del reciclaje:
China saca partido a la chatarra que Occidente desprecia


    China necesita acero, cobre, aluminio y otro tipo de metales. ¿Cómo conseguir estos productos al mejor precio? En los desechos de americanos y europeos.

Para la mayoría de personas, el reciclaje comienza en la cocina de casa y termina en los contenedores de la calle. Una vez que hemos colocado nuestras botellas, envases y cartones en sus correspondientes papeleras, nos creemos que la misión ha terminado.            
 Pero la realidad es que en ese momento el proceso de reciclaje tan sólo acaba de empezar. De ahí, nuestros desechos serán trasladados a vertederos o plantas de reciclaje, en ocasiones cruzando la mitad del planeta para llegar a Asia, donde se convertirán en nuevos materiales dispuestos a entrar en las cadenas de producción.
A pesar de la creciente concienciación medioambiental, la industria global del reciclaje sigue siendo casi tan desconocida como rentable: produce anualmente 500.000 millones de dólares, más o menos el producto interior bruto (PIB) de Noruega.
El periodista estadounidense Adam Minter ha publicado un libro donde expone con todo lujo de detalles el funcionamiento y la importancia de esta industria en todo el planeta.
A pesar del idealismo que mueve al movimiento ecologista, la industria del reciclaje, salvo contadas excepciones, se rige por los mismos intereses económicos que cualquier otro negocio. “Las buenas intenciones no hacen que las viejas latas de cerveza se conviertan en nuevas latas de cerveza”, afirma Adam Minter. “Nadie va a abrir una línea de fundición de aluminio porque es bueno para la Tierra; lo hacen porque ven una oportunidad de ganar dinero”, dice este periodista de Bloomberg, quien creció desde pequeño rodeado de piezas de coches, cables y lavadoras en la chatarrería de su padre en Minneapolis.
            La globalización también ha afectado a la industria del reciclaje. Aunque tanto Estados Unidos como la Unión Europea (UE), los dos grandes consumidores del planeta, reciclan en sus fronteras en torno al 60% de sus residuos, otra parte importante acaba en los países en vías de desarrollo de Asia (como China, India, Tailandia o Malasia) y África (Nigeria, Ghana).
            Desde el año 2003, el continente asiático se ha convertido en el principal destino de los residuos de plástico de los países de la UE, que también exportan cobre, aluminio y níquel. Desde los años 90 China es el principal importador  convirtiéndose no solo en la fábrica del mundo, sino también en la chatarrería del planeta.
El país asiático lleva varias décadas embarcado en un gigantesco proceso de construcción de viviendas, aeropuertos, autopistas, trenes de alta velocidad y fábricas. Por lo que son necesarias ingentes cantidades de acero, cobre, aluminio y otro tipo de metales. ¿Cómo conseguir estos productos al mejor precio? Muchas fábricas chinas han encontrado la respuesta al otro lado del planeta: en los desechos de estadounidenses, europeos y japoneses.
A este comercio también ha ayudado el déficit comercial entre los países desarrollados y China. Hace décadas que millones de contenedores de mercancías parten de Asia con destino a las costas de Estados Unidos y los países de la Unión Europea, cargados con ropa, coches y las últimas novedades tecnológicas. Esos barcos, sin embargo, tienen que hacer el camino de vuelta a China. Con poca producción en los países desarrollados, ¿qué se podía enviar a Asia en esos contenedores? Las empresas de transporte bajaron sus tarifas considerablemente y ampliando así su cartera de clientes.: las empresas de reciclaje y chatarrerías.
En este contexto económico, las ciudades del sur de China importan todos los años toneladas de basura de piezas de automóviles, papel, lavadoras, teléfonos móviles, cables y latas de refresco. Una vez allí, las empresas chinas se encargan de sacarle el máximo provecho a la mercancía: el papel y el cartón se reutilizan en la impresión de periódicos y el embalaje de productos; las estructuras de metal se envían a los hornos para producir más coches; las viejas latas de Coca-Cola vuelven a las cadenas de producción; y cualquier objeto metálico o electrónico es examinado en busca de cobre, que más tarde se incorporará a los cables de las líneas de teléfono. De esta forma, los desechos de los países desarrollados llegan a China, son separados y reciclados, y finalmente enviados a las fábricas para crear nuevos productos; más tarde, estos harán el viaje de vuelta hacia los consumidores de Estados Unidos y Europa, completando así el círculo de producción-consumo-reciclaje-producción.
La historia sería perfecta si no fuera por los costes humanos y medioambientales asociados al proceso de reciclaje global. En las fábricas chinas, los residuos no son tratados con la misma consideración medioambiental que en los países del Norte, lo que ha provocado la contaminación de ríos y tierras a lo largo y ancho del país. Algunos procesos de reciclaje incluyen el quemado de plásticos y otros elementos químicos dañinos para la salud (por eso no se hace en los países desarrollados), lo que ha provocado el aumento de todo tipo de enfermedades en las ciudades que se dedican a este negocio. El problema es especialmente grave con los residuos electrónicos (ordenadores, teléfonos móviles, impresoras, fotocopiadoras...), que son considerados como peligrosos por la Unión Europea y cuya exportación está prohibida a los países que no son miembros de la OCDE, lo que no impide que sigan llegando a Asia y África bajo la etiqueta de bienes de segunda mano.
A pesar de reconocer las sombras de la industria del reciclaje, Adam Minter piensa que no se puede considerar a los países del Sur como el vertedero de los países del Norte. “Esos productos no se envían gratis a China, la gente está pagando por ellos, y está pagando mucho dinero”, explica Minter en referencia a los importadores chinos, que pueden llegar a invertir hasta 120.000 dólares por un contenedor de cobre. “Mi punto de vista, que es el de alguien que lleva en esta industria muchos años y que ha visto cuánto dinero y cuánto valor medioambiental China, India y otras regiones sacan de ahí, es exactamente el contrario: son los chinos los que están explotando al mundo desarrollado, que no ve ningún valor en las cosas que tiran”.
En opinión de Minter, los países en vías de desarrollo no están haciendo nada que su familia no hubiera hecho hace 50 años. Hasta los años 60, por ejemplo, los motores eléctricos (procedentes de coches, ventiladores o maquinaria agrícola) se abrían manualmente en las chatarrerías de EEUU y Europa para extraer el cobre y el acero.    Con el incremento de los sueldos, sin embargo, el proceso dejó de ser rentable y acabaron en los vertederos. En la actualidad, esos motores estropeados o anticuados se exportan a Taizhou, una ciudad costera china que se encarga de arreglarlos y extraer los metales, que luego venden a la creciente industria automovilística de la región.
Una montaña de residuos sobre un pequeño carro. (Reuters)
Desde el punto de vista medioambiental, la principal ventaja de este reciclaje a gran escala (formado sobre todo por los desechos de las empresas, no de las familias) es que ayuda a reducir el consumo de materias primas. En el caso de China, el mayor consumidor de cobre del mundo, un 50% de este metal lo consigue ya a través del reciclaje, en su mayor parte gracias a los objetos llegados del extranjero. Si hablamos de productos finales, se calcula que producir una lata de cerveza reciclada consume un 92% menos de energía que una lata original. Sin ese reciclaje, los desechos de europeos y estadounidenses acabarían en el vertedero, mientras que chinos e indios tendrían que destinar mayores recursos a extraer y transportar materias primas.
Pero el reciclaje no es la solución mágica para salvar el planeta. “El reciclaje también tiene una tasa medioambiental: necesita de energía, agua y materias primas, y nada es reciclable al 100%”, explica Adam Minter. Es por eso que este periodista, que ha visitado más de 100 vertederos, chatarrerías y plantas de reciclaje en todo el planeta, piensa que lo más importante es reducir el consumo y utilizar los productos el mayor tiempo posible. “Cuanto más tiempo extiendas la vida de tus productos, sea a través de la reparación o sencillamente comprando cosas que duran más, menos presión estarás poniendo en los recursos del planeta”, dice Minter.
Para poder seguir utilizando un producto, la industria del reciclaje global también tiene una solución: el envío de productos de segunda mano a los países del Sur. Aunque este comercio ha recibido las críticas de varias ONG, sobre todo debido al mal estado de los aparatos, Adam Minter explica que los importadores de Ghana, India, China y Malasia siguen comprando viejos ordenadores, discos duros, teléfonos móviles, DVD y televisores que no quieren los consumidores de los países desarrollados. Lo que para los europeos no merece la pena arreglar o utilizar, porque es mejor comprar otro producto nuevo y más actualizado, para otros puede ser la única forma de ver la televisión o acceder a internet (en India, por ejemplo, tan sólo el 12,6% de la población se conecta a la red).
Aunque la investigación de Adam Minter genera muchas preguntas sobre la sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo, lo cierto es que describe de forma detallada el actual funcionamiento de la industria del reciclaje, que vive mucho más pendiente de la Bolsa de Metales de Londres que de preocupaciones medioambientales. A nivel global, eso significa que la basura que sobra en Europa y Estados Unidos (este último, conocido en el sector como la Arabia Saudí de la chatarra) acaba llegando a Asia y África. Al menos de momento, allí sí saben lo que hacer con ella. 
Fuente: www.elconfidencial.com

miércoles, 6 de julio de 2016

Cotización de metales

COTIZACIÓN JUNIO 2016

Aluminio (PRM)CobrePlomoNiquelZincEstaño
1 418.10 €/Tn4 124.60 €/Tn1 526.46 €/Tn7 940.64 €/Tn1 801.73 €/Tn15 127.16 €/Tn
Estos precios corresponden al cierre en bolsa sobre el metal puro. El precio final al que se valora el material que se entrega en nuestras instalaciones, resulta de un porcentaje sobre el valor bursátil en función de múltiples factores como la calidad del producto entregado, aleaciones y/o variaciones en los mercados. En cualquier caso los precios son orientativos hasta inspección visual y/o análisis del producto.

Fecha cotización: 

Jueves, 30 Junio, 2016 - 18:00

martes, 28 de junio de 2016

caída precio cobre mala noticia

Por qué la caída del precio del cobre es mala noticia para todos


   El precio del cobre ha sido siempre un aliado útil para adivinar que ocurrirá en el futuro de la economía
   Los analistas piensan que  es un buen indicador de cómo irá la economía en su conjunto,  porque es  un material usado en muchos  procesos industriales que abarcan  desde la construcción de vivienda hasta la manufactura de los aparatos tecnológicos

   Las noticias que llegan sobre la cotización del mineral son malas para la economía global, además de ser preocupantes para Chile que es el mayor productor del cobre en el mundo.
   El precio internacional del cobre se fija en La Bolsa de Metales de Londres, un edificio moderno enclavado  en el corazón medieval de la ciudad.

   Docenas de traders que representan a enormes conglomerados financieros se reúnen diariamente para llevar a cabo ruedas de negociación que fijan el precio global de los 19,8 millones de toneladas de cobre que se producen al año en el mundo.
las tendencias apuntan a nuevas bajas en los próximos días y a primeros de enero cerró por debajo de los precios del 2008.

   Hace apenas un par de años, el precio del cobre había llegado a niveles tan altos que en muchos países del mundo se robaban los cables de teléfono para revenderlos en un mercado negro calculado a nivel global en US$1.000 millones, según reporta el diario británico The Guardian.

   China crecía a un ritmo  imparable y se convertía en el principal comprador en el mundo de cobre, comiéndose el 40% de la oferta global del mineral para alimentar sus necesidades de infraestructura.
En los momentos de mayor auge el precio del cobre llegó a superar los US$4 la libra (1 libra = 0,45kg), comparado con el nuevo equilibrio al que ha llegado a comienzos de 2015, alrededor de los US$2,50.
   La desaceleración de la economía de China conlleva a que las expectativas para el mercado de ese mineral no sean muy alentadoras en el corto plazo.

   Así lo cree Michael Seery, consultor basado en Chicago y experto en el comercio de materias primas.
   "Es casi como lo que está ocurriendo con el petróleo. Cuando los precios estaban  tan altos, todos empezaron a producir. Ahora tenemos un exceso de producción y no hay demanda", le indica el experto a BBC Mundo.
Seery cree que la tendencia se mantendrá en ese sentido. "El precio podría caer aún más, a un nivel de alrededor de US$2 la libra en el próximo par de meses", advierte.

Chile lo sentirá

   El golpe de la caída en los precios del cobre se sentirá con particular fuerza en Chile.
   Pese a la gran transformación y modernización de la economía chilena en las últimas cuatro décadas, el cobre sigue siendo un elemento crucial en su mercado y compone cerca del 52% de sus exportaciones.
   El país es el mayor productor mundial del cobre, y extrae cada año más de 5,7 millones de toneladas del mineral.

Alianza del Pacífico

   La caída en el precio también se sentirá en Perú, que ha venido experimentado un importante auge minero en el que cobre era su segundo mayor producto de exportación.
   La economía peruana se convirtió en el tercer productor de cobre a nivel mundial.
   Y esas dos naciones del Pacífico sudamericano son pioneras a nivel regional en esforzarse por obtener mercados distintos a los tradicionales en Estados Unidos.
   Tanto Chile como Perú habían conseguido redirigir gran parte de sus exportaciones a China, convertido en su principal socio comercial. Lo que ayuda a explicar por qué sus economías crecieron de manera tan dinámica en la última década cuando China parecía imparable.
   Ahora, sin embargo, es Estados Unidos el que se recupera mientras que el mercado asiático flaquea.

   Y a medida que cae el precio del cobre, aumentan los temores por el empeoramiento de la situación económica global.

http://www.bbc.com/mundo/noticias

martes, 14 de junio de 2016

Los chatarreros del siglo XX

Los chatarreros del siglo XX
Antes de que Ferran Adrià deconstruyera la cocina, los antiguos chatarreros se habían convertido en una industria dotada de sofisticada maquinaria para deconstruir los coches, los electrodomésticos, los cables, la infraestructura de los edificios y cualquier desecho con componentes metálicos. “Deshacemos lo fabricado por otros para rescatar los metales, que limpiamos y revendemos como chatarra de hierro a las acerías, y chatarra del resto de los metales a las fundiciones. Llegamos a recuperar metales muy escasos, como el paladio, el oro y el platino de circuitos y componentes de aparatos eléctricos y electrónicos, que a veces son microscópicos”, explica Alicia García-Franco, directora general de FER.


Los chatarreros del siglo XX se han convertido en las empresas de reciclaje del siglo XXI. Recogen los desechos con grúas y camiones, los almacenan en instalaciones preparadas para evitar la contaminación y utilizan maquinaria para rescatar el metal de piezas que incluso llegan a triturar.

“Somos más de 6.400 empresas con 33.650 empleados, gestionamos 6,5 millones de toneladas de metales al año, y movemos más de 10.000 millones de euros, la mitad que antes de la crisis”, informa García-Franco.

El hundimiento del precio de los metales y la caída de la siderurgia (el gran cliente de los chatarreros) provocó un brutal descenso de la actividad a partir de 2011.

Las empresas tienen el reto de mantener las inversiones en tecnología para cumplir la legislación medioambiental europea, cada vez más exigente. Se recupera una media del 80% de los desperdicios y el 100% de los materiales puros, como perfiles de ventanas. Cada desecho es un mundo. En los vehículos, “recuperábamos el 76% de ellos en 2002, llegamos al 91,5% en 2013, y la última exigencia era recuperar el 95%.

El sector reclama más control sobre los operadores ilegales que contaminan

Un nuevo objetivo europeo es reutilizar, además, el 2% de los electrodomésticos y equipos electrónicos que llegan a las plantas de recogida. ¿Hasta dónde se puede llegar? “Investigamos para llegar al 100% del reciclaje, y para ofrecer una chatarra de gran calidad con la que aumentar la exportación.

Las empresas luchan contra la falta de materia prima (los desechos), el estrechamiento de los márgenes y la competencia de quienes reciclan sin las medidas de seguridad obligatorias para no contaminar. Sucede en toda Europa.

China ha pasado de ser el gran comprador de metales a un suministrador que vende a precios de derribo. Por si fuera poco, la crisis ha tejido una red ilegal de competidores que achatarran por debajo del coste. Son ladrones organizados que roban el cobre de las infraestructuras eléctricas, los metales a los chatarreros legales, y engañan a los consumidores que llevan los electrodomésticos a los puntos limpios de recogida, para recogerlos antes de la entrada. La rapiña es adquirida por empresas ilegales que venden la chatarra más barata.


La caída de los precios de los metales ha puesto en aprietos a muchas empresas

Cumplir la normativa europea es un reto, dificultado en España por las diferencias marcadas por las comunidades autónomas. “Tenemos un millar de normas. La carga burocrática de comunicar a los organismos de las comunidades autónomas, policía y guardia civil/policía judicial las entradas, procesos y salidas de chatarra de nuestras instalaciones cuesta unos 10.000 euros anuales a las empresas pequeñas, y 25.000 a las medianas”, denuncia García-Franco.

La caída de los precios de los metales es otro agravante. Las cotizaciones de los metales marcan el precio de venta de la chatarra, mientras se encarece el coste de limpiar los desechos.

El precio del hierro (más del 60% de su actividad) se ha hundido desde 2008, arrastrando al precio de la tonelada de chatarra férrica hasta 150 euros en 2015, un tercio del valor de 2008.
La escasez de materia prima es un desafío diario. Los chatarreros se nutren de los recortes de metales industriales, de las demoliciones de los edificios y de los bienes de consumo recogidos en los desguaces y los puntos limpios.

“España es tradicionalmente deficitaria en chatarra, se importa la mitad de lo necesitado en sus acerías, y no podemos suministrarles más porque carecemos de materia prima. Nuestras plantas trabajan al 40% de su capacidad, y no compensa importar desechos porque es muy caro transportarlos”, añade el presidente de FER.


La vuelta al consumo devolverá la materia prima al sector. Los desguaces recogen 700.000 vehículos anuales (un millón antes de la crisis), y las 1.000 plantas RAEE recogen 210.000 toneladas de electrodomésticos y aparatos electrónicos, dos tercios de lo recogido en 2008.

Se reducirá a la mitad las Toneladas de chatarra

Se reducirá a la mitad las Toneladas de chatarra
La Autoridad Portuaria del puerto de Pasaisa de Guipuzcua considera que en 2016 podrían moverse 300.000 toneladas de chatarra frente a las 750.000 del año anterior debido al cierre de Arcelor


 El cese de actividad de la planta de Arcelor en Zumarraga no afecta tan solo a la comarca donde está situada, sino que sus efectos van mucho más allá y repercutirán negativamente en la economía guipuzcoana.
Un ejemplo está en el Puerto de Pasaia, donde tradicionalmente el tráfico de chatarra ha sido la principal actividad y una de las que mayores ingresos reporta al recinto portuario junto con los productos siderúrgicos y el transporte de automóviles.
La Autoridad Portuaria ha dado a conocer los resultados correspondientes al acumulado del año hasta mayo, donde destaca el descenso del 6,8% del tráfico de chatarra con respecto a los cinco primeros meses de 2015.
Lejos de ser un hecho puntual, esta bajada de material a mover en el Puerto de Pasaia se viene a sumar a la negativa evolución que ha tenido en los últimos tres meses.
En el comunicado enviado por la Autoridad Portuaria, se advierte de que desde que se anunció el cierre temporal de la planta de Arcelor Mittal en Zumarraga, “se están cumpliendo inexorablemente los peores vaticinios en relación con el tráfico de chatarra”.
Los sucesivos decrementos hacen estimar a los responsables de la actividad en el recinto portuario guipuzcoano que durante el presente ejercicio se moverán 300.000 toneladas totales. Cifra que no alcanza la mitad de la gestionada durante 2015, que se situó en 750.000 toneladas, con la consiguiente repercusión económica negativa.
La otra cara de la moneda se encuentra en el tráfico de productos siderúrgicos, que se ha incrementado. Resulta paradójico que sea otra fábrica de la misma multinacional angloindia, la que desarrolla su actividad en Olaberria, una de las principales responsables de la buena evolución de los productos siderúrgicos, que se incrementaron entre enero y mayo de 2016 un 20% con respecto al mismo periodo del año anterior.
La Autoridad Portuaria señala que este crecimiento es debido a la exportación de perfiles de acero de la factoría de Arcelor Mittal en Olaberria, unido a la fuerte importación de bobinas y chapas, otra de las actividades más tradicionales en el Puerto de Pasaia
El problema de una drástica reducción de tráfico de chatarra atribuido a Arcelor Zumarraga podría verse de este modo paliado con los productos siderúrgicos, a lo que el organismo responsable del Puerto añade el tráfico de automóviles.
Durante los primeros cinco meses del año esta actividad ha crecido un 13,4%, impulsada por las exportaciones de Mercedes y de General Motors, firmas con las que el recinto portuario trabaja habitualmente y que le han generado ejercicio tras ejercicio beneficios, incluso cuando el sector del automóvil se encontraba en horas bajas debido a escándalos como el protagonizado por Volkswagen.